Carta abierta sobre la primera película de Pedro Wallace

Por Maricel Di Genno (Verónica en la película)

Quisiera comenzar asegurando que redactaré una especie de carta que bajo ningún punto de vista dejará de estar sujeta a mis sentimientos. Por lo tanto, que al futuro espectador de la película, le sirva como tal cosa.
Cuando Pedro (que es mi amigo) me prestó para leer el guión de “Todos los días un poco” yo pensé que esta sería una película cursi, o predecible.
Pero a Peter y a mí no nos gusta el mismo cine, (me ha recomendado películas que me parecieron horribles), por eso no me sorprendí. Le di mis opiniones sobre cosas de ese guión y hasta me atreví a aportarle algún texto que luego hice mío cuando actué.
Jamás caería en desanimarlo, ya que por una cosa o por otra, jugar con él a la actriz y seguir sus indicaciones, está muy bueno, y a mí, me encanta. Digo jugar, y quisiera que se entienda “juego” como recreo, diversión... nada más y nada menos. Es que yo no soy actriz, ni estoy preparada para serlo, ni me interesa por lo pronto dedicarme a esta actividad, pero me da placer este juego, y sin quitarle responsabilidad al hecho de aceptar comprometerme con un proyecto como este no podría decir que lo mío fue un “trabajo” como pudo haberlo sido para muchos de los involucrados en él.
Perpetua agradecida seré por haber tenido la posibilidad de jugar aquí mi recreo. Es que me reí mucho, me distraje. Me emocioné con la voluntad del grupo ante la alegría de este serio compromiso, ante la búsqueda de cada uno dentro de la actividad. Podría juzgarlo como “un ejemplo”que he guardado para aplicar en muchos otros órdenes de mi vida.
En la grabación me embolaba que no pudiera sentirme “el personaje” en todas las escenas: - Perá Pedro, esta parte ni la leí, dejá que ensayemos un poco, mirá que no me gustó, hagámoslo de nuevo... Y es que no había tiempo, es que no había guita, no había profesionales consagrados (por su puesto, salvo a los protagonistas que son los más experimentados). Cada uno en su rol, se esforzó al mango, se generó una energía clarísima y grata en el grupo. Y había un muy buen catering (helados y sandwichitos para cansarnos) y gente muy pila rodeando a Pedro.
Quizás para alguien como yo que me dedico a actividades relacionadas con la “educación”, dar trascendencia al proceso de cada cosa es lo más importante de contemplar, a pesar de que este sistema que nos engloba desde todos lados, nos imponga la palabra “producto” como único parámetro a evaluar.
Luego llegó el estreno en el pueblo (hay que reconocer el coraje de profetizar en la tierra de uno). Pude ver que no solo cambiaron algunas ideas iniciales, si no que pude ver por primera vez cuanto puede variar un escrito cuando sufre mutaciones hacia imágenes y sonidos. Primera película, primera impresión: era demasiado obvio que esos personajes terminarían juntos. La acústica del Español es un desastre presentido. Lo inesperado para mí fueron todas esas señales reveladas, que descubren en la película los rumbos del amor, para convocarnos como espectadores al modo de Patricia (el lado femenino del guión) a despertar sensibilidades. Apeló a invitar a que nuestro lado inmóvil esté atento a los misterios.
Esos niños que aparecen como en un sueño, resultaron ser cualquier niño que vuelve al alma de una persona cuando una emoción la incita. Atendí a esa canción esperanzada de verde que esperaba a un juguete querido y huidizo. A los detalles que describen el encierro de esos personajes ensimismados, a su intento por mirar la vida desde otra perspectiva considerando que ese lugar de miradas tuviera un indicio de protección (barandas, por ejemplo).
Me gustaron los toques que le dió a la peli la presencia de Romi (mi amiga, también... como verán, es imposible que pueda ser objetiva), la risa tonta de Esteban, y Lalo que es un talentoso. No me gustó como gritaba yo como una tarada en esa escena en donde dije tantas cosas juntas, no podía dejar de pensar en las ganas que me dieron de hacerla 10 veces más además de las 3 veces que la hice para el rodaje. ETC.
En fin, creo que esto que escribo no es una crítica ni buena ni mala. Nadie puede ser crítico si no tiene fundamentos profundos para serlo. Crítica sintética fue la que publicó La Info, porque en ese texto se hacen referencia a varios detalles de esta película. Porque según tengo entendido, “criticar” viene de hacer “crisis” es decir, de analizar o desmenuzar una cosa, para enfrentar una idea con otra y luego arribar a una conclusión que aporte a una futura construcción. El resto de los comentarios, son eso, comentarios.
Por eso estoy orgullosa por Pedro, por todos los que estuvieron cerca y por encarar esta película. Sin dudas que su vocación y su ánimo por seguir dirigiendo le va a crecer adentro, todos los días un poco.

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